viernes, junio 12, 2026

Casi casi

 

Para llegar a la casa de Luis, el viejo minero, había que tomar la vía hacia Guri hasta la Encrucijada del kilómetro 70 y después desviarse por una carretera semi asfaltada que empalmaba hacia el paso del río Caroní, que conectaba con la carretera vieja haciaUpata. Antes del cruce del río, se tomaba por un desvío y comenzaba la aventura por unos atajos y senderos de tierra arcillosa hasta la casa de Luis. La guía de orientación eran los inmensos pinos que su esposa, Antonia, había estado sembrando con paciencia y esmero durante años. Ella vendía ropa a los mineros, también hacía comida y de vez en cuando, alquilaba habitaciones. Luis improvisó un muelle y ahí los mineros dejaban sus viejas chalanas al cuidado de los esposos. 

 

Llegar al refugio de Los Pinos de Luis siempre era grato. Nos recibían con la sonrisa a flor de labios y con Luis contando historias de sus ‘compinches’ que se adentraban río arriba buscando oro y diamantes.

Hacía poco tiempo que había abandonado la minería y se dedicó con Antonia a su plantación de pinos y dar servicio a sus amigos mineros. Cuando llegaba a su refugio, mi obsesión era toparme con un gran diamante mientras tomaba prestado su suruco. Él me guardaba montones de arena y piedras a la orilla del río para que los limpiara. Del giro y giro del inmenso colador quedaban en el suruco, cientos de pequeñas piedras unas más brillantes que otras: verdes, rojizas, azuladas, negras, aplomadas, entre la tierra arcillosa y amarillenta adherida a las piedras. Y cuando tomaba la que más brillaba y preguntaba al viejo minero, la respuesta siempre era la misma: “Esa piedra es un casi casi”. 

No era un diamante, pero tampoco era una piedra cualquiera. Brillaba, tenía forma y despedía una bella luz con el reflejo del sol, …pero no era un diamante. Estaba en eso que los mineros artesanales de la Guayana llaman, ‘proceso’ para convertirse en una piedra preciosa que con el tiempo terminaría, tal vez, convertida en diamante. Con Luis conocí las historias de los mineros de la Guayana: su obsesión por encontrarse con una veta de oro, la pasión por la aventura, la ilusión que les acompaña en su precaria jornada de los días que pasan sin hallar el brillo diamantino o el áureo cochano al fondo del suruco. También Luis me comentaba la persecución de los militares que les confiscaban sus herramientas y chalanas. Para devolverlas siempre era la misma orden que ellos cumplían a regañadientes: dejarles sacudir la extensa alfombra de nylon en la chalana por donde bajaba la tierra arcillosa y amarillenta con las piedras, que caían al suelo en cientos de pequeños pedazos de oro.

Eran los años finales de los 80 del siglo pasado y desde hacía casi una década ya era costumbre escuchar en Puerto Ordaz, que los guardias nacionales se comportaban de manera corrupta en medio del inmenso laberinto de abandono que es la Guayana venezolana. La minería artesanal que se practicaba al sur del país progresivamente se fue descontrolando y anarquizando, pasando a control de militares corruptos quienes permitieron la penetración de los ‘garimpeiros’ desde Brasil y posteriormente, los grupos guerrilleros colombianos, tanto de las FARC como del ELN. Los mineros artesanales desaparecieron o se convirtieron en ‘oro de sangre’ al servicio de grupos del crimen organizado y bandas criminales dependientes de militares de alta jerarquía y de políticos corruptos. Todo este panorama terminó en la total anarquía de lo que después, en los años del siglo XXI se ha dado en llamar, El Arco Minero de Guayana. 

 

Desde los años 80 del pasado siglo los pueblos mineros del sur de la Guayana fueron tomados por la minería ilegal que construyó campamentos donde los mineros artesanales convivían con aventureros, garimpeiros, guerrilleros y prostitutas venezolanas, colombianas y dominicanas. Para esos años ya el Colegio de Médicos del estado Bolívar alertaba sobre la proliferación de tipos de enfermedades de trasmisión sexual altamente contagiosas, como la gonorrea, sífilis y VIH-SIDA. Por su parte, la Universidad Nacional Experimental de Guayana, a través de su Centro de Investigaciones Ecológicas de Guayana, presentaba estudios donde demostraba la contaminación, por mercurio, en el bajo Caroní, por la descontrolada actividad minera y la deforestación de grandes extensiones del bosque y selva tropical. Los estudios llevados a cabo durante años por especialistas, muestran el inmenso ecocidio y advierten del inminente peligro de contaminación por mercurio de la población y riesgo de desaparición de las fuentes hídricas en la Guayana. 

 

Lo alarmante no es tanto la pérdida del material aurífero, diamantífero y piedras preciosas en manos de terceros para el enriquecimiento personal, que obviamente es un robo y como delito debe perseguirse y sancionarse. El peligro es el daño irreversible que se está haciendo, tanto a la fauna, flora y a los habitantes de la región Guayana al contaminar con mercurio las fuentes primarias de agua dulce (alteraciones genéticas y mutaciones en los seres humanos) y la deforestación de los suelos en la cuenca de los grandes ríos.

 

La explotación minera en la región de la Guayana venezolana (estados Amacuro, Esequibo, Bolívar y Amazonas) sí es posible realizarla de manera controlada. Para ello, se creó la empresa MINERVEN(fundada en 1970), filial de la Corporación Venezolana de Guayana, hoy convertida en Compañía Venezolana de Minerales.  Con el asesoramiento de personal profesional y con el aporte de estudios avanzados, que orienten a un ajustado tratamiento ecológico del sistema amazónico venezolano es posible ordenar y desarrollar la actividad minera en Guayana. La producción minera a escala industrial se puede y debe desarrollar para beneficio social y de las poblaciones al sur del Orinoco.

Los pinos que con tanto amor y esperanza sembraron, Antonia y Luis, hoy ofrecen su sombra a la orilla del Caroní. Descansar en la fina arena del río, dejando que las ondas del agua tibia y dulce mojen nuestros pies, es ‘casi casi’ tocar la orilla del Paraíso.

 

(*)  camilodeasis@gmail.com   X @camilodeasis   IG @camilodeasis1

viernes, mayo 08, 2026

La difícil tarea de construir un Estado



Han pasado cuatro meses desde que Maduro fue ‘extraído’ de su bunker. A la fecha pocas cosas han cambiado, la gran mayoría de las estructuras del fragmentado Estado venezolano aún siguen de pie con sus antiguos jefes y otros sujetos bípedos. Pocos analistas han reflexionado sobre la permanencia de las agencias de inteligencia estadounidenses en suelo venezolano. Nada se sabe de ello. Sin embargo, el poder de la primera potencia militar-industrial del mundo se siente, y cada día la sutileza de esta presencia se cuela en las disputas que algunos ingenuos políticos siguen empecinados en restarle importancia al evento militar del 3 de enero pasado. El ‘cacareo’ ahora es un coro de malcriados y, ‘a la venezolana’: ¡Elecciones, ya!

 

Lo diremos una vez más: Estados Unidos de Norteamérica está en suelo venezolano por unos cuantos años. Esto es así porque la acción militar fueuna decisión de Estado ejecutada desde el Pentágono. Esto quiere decir que, aunque la administración del presidente Trump pase, la presencia de EEUU.permanecerá. Porque la primera potencia del mundo cuando ha decidido instalarse en territorios fuera de sus fronteras naturales, jamás pregunta ni pide permiso. Primero ejecuta y después participa a sus aliados. Eso ocurrió con Panamá, con Chile, con Granada, con Alemania, con Japón, y ahora con Venezuela. Simplemente ejecutó una acción militar y para ello no preguntó a nadie ni tampoco compartiósus planes futuros.

 

Ahora que su poder descabezó a la principal figura política y sacudió a todo el estamento militar-policial, político y económico del desolado país, ejecutará su plan a conveniencia y en los tiempos fijados desde el Pentágono. Porque Venezuela ha sido incluida, por lo que se observa, dentro del radar estratégico del Estado norteamericano y no va a ser dejado a la ‘buena de Dios’; ni a los desprestigiados administradores socialistas ni tampoco a los opositores, que no terminan de convencer de su capacidad político-económica a la administración que gobierna en los EEUU. 

 

Las elecciones se realizarán solo y únicamente cuando existan garantías reales, válidas y que convengan a los intereses norteamericanos. Es así y no de otra manera. Duele afirmarlo, pero esta es la verdad que surge de la realidad que se está viviendo. La escasa libertad y mínimos cambios que se observan se han logrado solo porque EEUU. intervinomilitarmente y se impuso por la fuerza de las armas. La idea, el plan trazado es lograr el mayor beneficioeconómico con el menor riesgo y costo, tanto de hombres como de recursos. Lo otro es un cacareo de narrativas y especulaciones de agitadores políticosque no terminan de comprender la naturaleza del poder real de una potencia militar tan descomunal. 

 

Es así y no de otra manera. Por ello, hay que ser realistas y simplemente esperar que los tiempos de las tres fases se cumplan: estabilización, recuperación y transición. Cualquier joven de escuela elemental, al revisar por las redes sociales las declaraciones de los voceros oficiales norteamericanos, entiende que este programa implica ‘tiempo’ contado en años, no semanas ni meses. 

 

Lo que ocurrió en Venezuela fue el fracaso de un Estado fallido’ destruido en 27 años de saqueo y corrupción y que dejó de funcionar como tal, a partir del 28 de julio de 2024, cuando Maduro se ‘robó’ las elecciones y se declaró, de hecho, dictador. No fue solo un burdo ‘fraude’ como comúnmente la dirigencia política opositora lo denominó. Fue mucho peor: ese día dejaron de existir el Estado y la Nación y se ejecutó la desintegración del estamento institucionalde la República. Tristemente ningún político de oposición supo asimilar semejante catástrofe para instruir a la ciudadanía. Y frente a tal grado de destrucción y barbarie, también hay que ser honestos: no todos pagarán por los delitos cometidos y, además, no todo lo robado podrá ser recuperado.

 

Es posible que en las próximas semanas ocurran eventos de cierta violencia en algunos estados del país, más por desespero y de estrategias de presión para lograr cambios en el maltrecho y diluido poder que todavía se maneja desde Miraflores. Pero elverdadero y real poder está siendo manejado con pinzas desde la embajada norteamericana en Caracas. Y los agentes de inteligencia, ¡dúdenlo! informan de todo lo que ocurre día a día, tanto dentro del oficialismo como de los grupos opositores. Unos y otros son ‘fichas sustituibles’ e intercambiables de un complejo tablero que se maneja a control remoto. Porque el poder real no tiene rostro visible y se mueve por motivos económico-financieros. Y solo un poder económico-militar como EEUU., será capaz de sentar en una misma mesa, de negociación y acuerdos, a figuras tan opuestas, como María Corina Machado, Diosdado Cabello, Magalli Meda, Manuel Rosales, Delcy RodríguezHenry Ramos AllupEnrique Márquez, Jorge Rodríguez y Juan Pablo Guanipa.

 

Hoy, y por un largo tiempo, el territorio venezolano está siendo administrado por el poderío económico-militar norteamericano. Estas tres fases iniciales marcan un tutelaje que podrá cambiarse a una ocupación solapada donde unas futuras elecciones instalen un gobierno de ‘emergencia nacional’ que dure otros 5 años. Después nos acostumbraremos a la presencia de bases militares en convenio con la nueva administración venezolana. Solo observen el desmantelamiento de las bases en suelo alemán y posiblemente de España e Italia. 

Es cosa de tiempo, corto tiempo para que sean sustituidas las actuales ‘fichas rojas’ y se establezcan las garantías jurídicas que exigen los grandesmonopolios financieros internacionales, para que el inmenso ‘chorro’ de capitales comience a fluir.

Creo que el Estado norteamericano salvó a Venezuela de una inevitable desintegración, como nación y república, que se iba a ejecutar con la repartición de su territorio, entre Rusia, China e Irán. 


(*)  camilodeasis@gmail.com  X @camilodeasis  IG@camilodeasis1 

 

jueves, marzo 16, 2023

Una tediosa película

 



Lecturas de papel

 

Una tediosa película

 

Juan Guerrero (*)

 

Hace un par de semanas leí que unos científicos habían, finalmente, logrado doblar la línea tempo/espacial con la aceleración de unas partículas de protones. Ello supone, aunque teóricamente, que es posible regresar al pasado. Siendo así, todo aquello que hasta el día de hoy hemos supuesto como fantasía y ‘cuentos de camino’, tendrían ahora un fundamento válido de asertividad y certeza.

 

Pienso entonces que la literatura de todos los tiempos, como Don Quijote, tendría mayor valor al aceptar que Alonso Quijano, el protagonista, al creerse Don Quijote y salir en aventura por las tierras de La Mancha y más allá, pudoadentrarse en sus más íntimos deseos para especular en su pasado y alcanzar su tan anhelada nobleza caballeresca.

 

Lo mismo cuando Pirandello pone fin a su obraUno, nessuno e centomilalibro donde su personaje central se mira al espejo mientras su esposa le manifiesta cierto defecto en la nariz y penetra en lo profundo del reflejo para devenir miles de personalidades al mismo tiempo.

 

Igual en el cuento de El jardín de senderos que se bifurcan, donde Borges adelanta en varias décadas la ‘red de redes’ de esto que ahora se llama Internet. Nada, que esta película, Todo en todas partes al mismo tiempo (2022), es una puesta en escena (tipo video clip alargado), inspirada en el libro para niños, Silvestre y la piedra mágica, de W. Steig,donde la cotidianidad impone con sus anónimos personajes el eterno protagonismo de los 5 minutos de gloria (acá el film llega a los 137 cansones y latosos minutos). Demasiado metraje para una película que pudo realizarse en menos tiempo. 

 

Indudablemente que no son tanto los temas tratados (todos de manera superficial y atropellados), como la velocidad de un discurso cinematográfico muy adecuado a estos tiempos de vida acelerada. Resalto la actuación de la ya icónica,Michelle Yoah (Oscar a la mejor actriz). Finalmente logra culminar parte de una carrera que la llevó a interpretar, desde las series de Bond hasta la obra fundamental del cine asiático, El tigre y el Dragón (2000), donde debió luchar con mágicas espadas por tejados y encima de los árboles, entre hermosos vestuarios de sedaquedando incluso lesionada al herirse una rodilla. Lo cierto es que, en esta película, Todo en …, se incluye de todo y más, dentro de los recursos tecnológicos que resultan de la realidad virtual, que ahora llamamos, metaverso

 

Las fantasías de infancia y adolescencia de la protagonista,(deseos de ser intérprete de óperas chinas, actriz, luchadora de artes marciales, chef), van revelándose mientras ella (Michelle Yeoh, en el papel de Evelyn Wang), es una inmigrante china, quien, junto con su familia se establecen en un suburbio californiano para regentar una lavandería venida a menos. Ante la frustración por un inminente e intergaláctico divorcio, siente que debe enfrentarse a los miles de enemigos en defensa del mundo, sus valores y principios. Enfrentada, además, al fracaso de su negociocontra una funcionaria de hacienda (Jamie Lee Curtis, Oscar a la mejor actriz de reparto, como Deirdre Beaubeirdra, una retorcida recaudadora de impuestos.), quien terminará aflojando su dureza ante la ternura y compasión de Evelyn.

 

Creo que la película se resume en una frase del discreto y simplón esposo de la dueña de la lavandería, (Ke Huy Quan, en su papel de, Waymond Wang, como el esposo de Evelyn.Oscar al mejor papel secundario masculino), quien, casi al final del film le dice: “Seguiría contigo, aunque tenga que continuar lavando ropa y pagando impuestos.” Semejante confesión hace que toda la dinámica vivida a través de las peripecias de los encuentros/desencuentros en la red de redes de los metaversos, queden anclados en la memoria de la más absurda banalidad.

 

Esta película es una gran metáfora a la realidad virtual que ahora se nos viene encima con sus infinitas ‘verosimilitudes’, pero también con la realidad-real de lo cotidiano, presentada acá en sus distintas manifestaciones del día a día, tantas, que reafirman eso que por ahí decimos, ‘la confianza da asco’. Una vida plagada de malos gustos, sabores y olores; lo escatológico elevado a una neo estética (estética de la vulgaridad), y, por consiguiente, con su neo ética. Todo expresado bajo una escenografía alegremente colorida y mejor editada.

 

No busquemos en esta película análisis profundo porque nos succionaría o nos atraparía en el agujero negro de una ‘dona’, tal y como aparece en el film, que, no tiene un único final y sobran los temas dentro de los infinitos mundos paralelos donde el juego de la vida es una confrontación consigo mismo. Tanto en la magistral interpretación de Michelle Yaoh, como en el resto de los actores. 

 

¡Bravo! por los directores de este film, a dúo, los Daniels(Daniel Kwan y Daniel Scheinert), pasan de trabajar dirigiendo, Swiss Army Man (2016), la del fétido cadáver, para imponer en la cinematografía de estos tiempos un trabajo de gran factura, atrevido, y con un magnífico elenco.

 

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sábado, enero 28, 2023

El guayabo de Skakira

 



Lecturas de papel

 

El guayabo de Shakira

 

Juan Guerrero (*) 

 

Hace poco más de 20 años, en un Simposio de Literatura Venezolana en Porlamar, isla de Margarita, la profesora Pilar Almoina, investigadora de la literatura oral, leyó una ponencia sobre un tema poco conocido para los eruditos y académicos vinculado al despecho amoroso. 

 

En la zona del llano venezolano se le denomina generalmente al despecho amoroso, como ‘guayabo’ aunque el término, con los años, ha alcanzado mayor dimensión. 

 

Pues bien, en dicha ponencia la profesora Almoina indicaba, que, a diferencia de otras sociedades, y específicamente en Venezuela, el guayabo se sufre, se comparte y se vive con una intensidad que lo hace particularmente original y con mucha creatividad. Para ese tiempo ella manifestaba que se estaba dando un ‘fenómeno’ como era la participación de la mujer y lo femenino en un espacio que era asumido por el hombre de manera explícita. –Lo vemos, indicaba, en los botiquines donde el hombre encuentra en las canciones que escucha en la rockola, el placer de una música que le alimenta ese sentimiento amoroso. –Pero, indicaba, es en la música donde se aprecia la participación de la mujer en temas usualmente protagonizado por hombres.

 

El respaldo de canciones, básicamente en la voz recia de hombres, encuentra en la música del llano (joropo), el alimento sentimental que sirve y da pie a la vivencia del despecho femenino. Por lo tanto, el despecho se vive, se comparte y se alimenta en un duelo que, mientras más intenso mejor. Pero resulta que ahora el despecho ha sido también asumido por la mujer, quien, de sufrirlo por décadas en la soledad de las cuatro paredes, en silencio y de manera anónima, es sacado a la calle y declarado públicamente.

 

El despecho o guayabo es una experiencia única vivida de manera excepcional por el ser hispanoamericano. Una francesa, por ejemplo, cuando finaliza una relación amorosa, por lo general, va al baño, se mira al espejo, llora, se seca las lágrimas, se lava la cara, se pinta los labios y sale a la calle sin mayor drama a seguir viviendo su vida. Similarmente lo hará una canadiense y ni se diga, una inglesa.

 

Pero una hispana, no. Eso se aprecia en la música llanera en boca de mujeres que declaran su guayabo a los cuatro vientos. O la mexicana, Paquita la del barrio, o tantas otras que han asumido con valentía semejante experiencia y la dejan plasmada en la música. No entraremos a calificar ni sentenciar sobre la actitud ni individualizar sobre el hecho en particular, de la cantante colombiana. Interesa es apreciar cómo el sentimiento del despecho ha ido escalando en la sociedad, desde los tiempos provinciales del imperio hispánico, hasta nuestros días.

 

Atrás han quedado los desencuentros amorosos de hombres despechados, que cantaban y siguen cantando sus tristezas en bares de mala muerte, arrastrando sus borracheras por las aceras hasta estos tiempos de canciones de estribillos simples y pegajosos, y donde el desarrollo tecnológico de última generación, amplifica y mundializa cualquier hecho cotidiano.

No interesa tanto que sea, Shakira, Piqué o Vargas Llosa el sujeto protagonista del despecho. Es la ‘identificación’ de un hecho cotidiano que, presentado desde la banalidad más elemental, es traducido inmediatamente por una humanidad hispana, que, en su cotidianidad, su anonimato y desde su trivialidad, vive y se sabe cercano a lo que está presenciando. 

 

Coloco el nombre del premio Nobel para que se aprecie que este hecho no tiene nada que ver con clasismo ni otro término discriminatorio. Sería interesante ver este asunto del despecho desde una óptica más trascendente y darnos cuenta, como se aprecia, que ha estado presente, como la investigadora Pilar Almoina ya lo ha adelantado, en la tradición oral venezolana y que, en los últimos tiempos, alcanza sus rasgos particulares con la presencia de lo femenino y sus tragedias. Así como Shakira vivió su guayabo y lo ‘elevó’ a niveles un tanto más estético, anunciándolo a los cuatro vientos, también Vargas Llosa, a su manera (leyendo en francés), asumió el suyo. Más refinado y quizás ‘prosopopéyico’ que el hispano guayabo de la barranquillera. Pero, al fin y al cabo, lo interesante es darnos cuenta de ciertas particularidades de estos tiempos: El despechado nunca va a estar desamparado. El mundo, ahora más entremezclado e interconectado, lo va a acompañar en su dolor. Y, sobre todo, es posible capitalizar el sentimiento del desamor desde niveles artístico literarios. Lo sabe Shakira y esperemos que Vargas Llosa, también.

 

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viernes, diciembre 16, 2022

El olvido que seremos

 



Lecturas de papel

 

El olvido que seremos

 

Juan Guerrero (*) 

 

Es grato leer un buen libro. Mejor sabiendo que ha sido escrito por alguien cercano y a quien le sigues la pista en su fluir literario, como hacedor de la palabra poética. He terminado de leer, Del olvido y otras menudencias(Madrid, 2022) libro de poesía de Golcar Rojas. Desde que le entrevisté, hace ya unos cuantos años al presente, su lucidez poética ha ido descubriendo un lenguaje muy cercano a la reflexión filosófica, a la visión intimista, lograda con una escritura directa, clara, concisa y cercana a la cotidianidad, a la mirada de las cosas intrascendentes y que están ahí, tan cerca de nosotros, como la vida sencilla que nos circunda.

 

Abandonarlo todo para entrar, despojado de toda vestimenta que sobra y acaso, estorba, en la vida de todos los días. Sentir mientras leemos, la claridad de un acontecimiento que nos estremece, nos deja en el asombro de la certeza de ser eso y nada más: despojos de la vida, simples transeúntes del presente. Olvidar el pasado y olvidar el futuro. Quedarnos en el puro instante, en este ahora que celebra el acontecimiento de lo que está vivo y fluye como ‘álamo’ que cobija “la semilla que fue”, y la ‘albahaca’ que desprende su olor para seguir existiendo. Olvidar como avatar, como demiurgo de estremecimientos que nos acercan mientras se olvidan de haber sido iniciadores, germinadores, manos que se acercaron para estrecharse en el infinito sentimiento del encuentro y la partida.

 

La de Rojas es una escritura poética de la despedida, donde se nombra el vacío que deja la ‘distancia’ y que colma el próximo encuentro. Trazar la huella de un inicio e ir borrándola mientras la cotidianidad, los actos banales de todos los días, nos dejan la imperceptible mirada en la memoria que enfoca, como ser fotográfico, la imagen de encuadres, ángulos, que captan eso que ha sido y continúa en nuestra memoria como registro vivo de una infinita historia.

 

El olvido como ejercicio de plenitud, que colma el ser para la aventura que significa el tránsito de la vida. Seguir en la vida a pesar del dolor que puede significar el cuerpo que con los años se abre a la vejez y deviene eso que nos dice el poeta: “Es necesario olvidar el cuerpo/ olvidar los tobillos los talones/ la fascia plantar/ Se trata de sobrevivir/ al cuerpo” Es tan cierto lo afirmado por Rojas, tan evidente y al mismo tiempo resulta revelador. Desde el dolor que aqueja al cuerpo por el tiempo que deteriora, poder elevarse y trascender, olvidarse de esa materia que hiere y saber que está la plenitud del presente, la ventana que abrimos para dejar entrar la bulla del día, la luz de las miradas furtivas, desconocidas, voces, rostros, pisadas que encontramos mientras disfrutamos la vida, a pesar del ahogo del tiempo que todo lo añeja. 

 

Transcribo íntegro, porque creo haber encontrado en él, el centro y sentido del libro, uno de sus reveladores poemas: Ensoñación De los sueños también/ se encarga el olvido/ En algún momento olvidamos/ Como quien despierta/ y siente que soñó/ algo de lo que no se acuerda/ Queda solo la ensoñación/ y ya no esperamos la lotería/ apenas queremos seguir/ en paz,/ El sueño es/ una nevera provista/ una cama cómoda/ un techo    Un hogar/ Limpiar la casa los domingos/ se convierte en alegría/ Olvidamos los sueños de grandeza/ de fama y fortuna/ comprendemos que no fueron/ más que sueños/ que se sueñan y se olvidan. 

 

Hacer de la cotidianidad su trascendencia ha sido tema de poetas y pensadores. María Mercedes Carranza me viene a la memoria; pero en Rojas lo cotidiano adquiere matices únicos, tan personales que se vuelven de un estilo original, con una lucidez que logra construir imágenes donde olores, sabores y saberes, otorgan plenitud a una lectura que no deseamos que termine. Las imágenes se van amontonando mientras leemos, hay un ‘vibrato’ que se siente y deja una sensación de nostalgia por un ‘tiempo/espacio’ que es irrecuperable y al mismo tiempo, sabemos que ha sido atravesado, pisado y solo el ‘olvido’ logra sanar. Esta aparente contradicción es movimiento, línea de tiempo que sigue una ruta que será, también ella, olvidada por el poeta.

 

¿Sana el olvido? Cada lector encontrará en estos poemas su particular respuesta. Cada poema es una voz que se nutre en su cadenciosa enunciación. Dice de sí mismo y a la vez, alimenta su propio olvido. Y es que el olvido se muestra desde su propia piel, porque es carne y es sangre de un cuerpo mayor. Por eso el poeta lo declara: “El peor olvido/ es el de la piel.” Es entonces, una poética de la alegría, pero también del dolor sentido en el cuerpo. Una poesía que acompaña al hombre en su propia soledad, en la celebración de los actos más intrascendentes y en la plenitud amorosa, su pasión de odiar y bendecir, para luego olvidar. 

 

Grata lectura ésta la de una escritura poética, que nos ofrecGolcar Rojas. Limpia, plena. Una voz poética densa, construida en la aventura de su vida que celebramos, y de su libro, que recomendamos.

 

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